Seguidores

Buscar este blog

martes, 21 de julio de 2015

Capítulo 14

Aquí os dejo nuevo capítulo, un poco más largo de lo habitual y con bastantes cosas que comienzan a cuajar y que llevan mucho entreviéndose. Espero que os guste.

Así, y tras despedirse de los centauros, los chicos y Breena siguieron su camino.
-¿Cuánto queda, Breena?-dijo Escorpio con una mezcla de cansancio y ansias por llegar en su voz.
-Creo que esta noche llegaríamos a los pies de las montañas, pero si debemos dar un rodeo para entrar por la entrada oculta, no sé cuánto más tardaremos.
-Breena, hay algo aquí que me da un mal presentimiento.
-Eso eso, el Nantan lleva razón, algo me da mal rollo.
-Luego os explico, pequeños. Vamos allí, al río, deberíamos reponer agua y evitar el calor.
Todos entendieron sin necesidad de más palabras, que Breena prefería hablar donde nadie pudiera escucharles, y el rumor del río ahogaría sus palabras.
-Está bien, disimulad, chicos, por si acaso: sentaos, meteos en el agua, lo que queráis.-comenzó el hada- Así mejor. Hay algo que os preocupa, porque os estáis acercando al foco del problema. Allí, en algún lugar del valle, están aquellos que han robado vuestro Amuleto, y debéis andaros con cuidado. No sé cuánto tiempo más podré acompañaros, mis pequeños ciudadanos, pero si han podido bloquear a los centauros, a mí también podrán.
-No les dejaremos, Breena, no te van a hacer nada.-casi gritó Escorpio.
-No me harán nada, tranquila. Pero no me dejarán acompañaros, estoy segura. Llegado el momento, estaréis solos. Y siento que eso sea así. Pero podéis con todo esto y con más, pequeños. Y Calawe y todo el pueblo Odreucer, Bane, Magoth y todos los centauros y, cómo no, una servidora y el reino de las hadas, estaremos de vuestra parte, protegiéndoos desde la distancia. No lo olvidéis, ¿vale? Y ahora, fuera dramas, bañaos un rato y sigamos.
Los chicos no estaban muy por la labor, pero el agua reconfortaba, y descansar un poco antes de lo que iba a venir, no estaba nada mal.
-¡Mirad allí! ¿Qué es eso?-preguntó Elanor, mientras una sombra salía del bosque y se iba acercando al río. El ser tenía cuerpo humano y piernas parecidas a las de una cabra; pequeños cuernecitos despuntaban de su pelo oscuro y rizado como la maleza.
-Es un sátiro, guardián del bosque.-susurró el hada- Buenos días, pequeño sátiro, sentimos molestar si este es tu territorio…
-Oh, no, perdonad, no era mi intención echaros de aquí.-dijo la criatura irguiéndose sobre sus patas, llegando a ser un poco más bajo que los otros.- Soy Giot, guardián del bosque de segunda orden y amante de los años sabáticos de aventura. ¿Y vosotros, quiénes sois?
-¿Un sátiro de vacaciones? ¿Por qué será que no me extraña?
-Bueno, digamos que a veces hay que descansar, y que a todo buen sátiro le gusta una buena juerga…-contestó el sátiro sin amilanarse, riendo- Pero aún no me habéis contestado.
-Yo soy Breena, del reino de las hadas, y ellos son Escorpio, Elanor, Nantan y Hassio, vienen de... de lejos.
-¿De más allá del bosque?-exclamó el sátiro con los ojos abiertos por la emoción.
-Ajá…
-Encantado, chicos, contadme ¿qué tal las fiestas por allí fuera? Los mayores cuentan maravillas de cuando había relación con las tierras de más allá, fiestas increíbles, misiones arriesgadas, chicas coquetas… ya sabéis, juergas en toda regla.-comenzó a relatar hablando más para el mismo que para los chicos.
-Bueno, lo normal, tampoco nada raro…-le respondió Nantan sin dar detalles para no meter la pata.
-Ejem, chicos, deberíamos continuar.-dijo Breena cortando la conversación- Sentimos tener que irnos, Giot, pero no tenemos tiempo que perder.
-Uy, ¿tenéis una aventura entre manos? Porfa, porfa, dejadme ir con vosotros. Conozco esa zona del bosque, y soy sigiloso como nadie, y me encantan las aventuras, venga…porfa…

Breena se llevó a los chicos aparte para discutir el tema.
-Si es cierto que conoce bien la zona, puede ayudarnos mucho, y más si tu pronto tienes que irte…-comenzó a decir Nantan.
-Además, parece buena gente, es muy simpático.
-No tiene pinta de ser mal tío, como dice la señoritinga.
-¿Qué opinas, Elanor?
-¿Eh? Ah, pues… no sé la verdad. Pero supongo que puede ser de ayuda, quizás conoce la entrada secreta al valle, ¿no?
-Entonces, como veáis, que nos acompañe.
-Puedes acompañarnos, Giot, pero tienes que ayudarnos antes a una cosa.-dijo Breena de portavoz.
-¡Claro! En lo que sea.
-Tenemos que ir a ese valle de ahí, pero nos han dicho que hay otra entrada, cerca de esa montaña gris… ¿conoces el camino?
-¿Habláis del desfiladero? Claro que lo conozco, es un buen camino si te gustan las aventuras, aun que un poco peligroso. ¿Queréis que os lleve allí?
-Nos harías un favor.
-Pues venga, sin más demora. Aun que bueno, esperad. Debería ir a avisar de que me voy, por más que este de año sabático. Vuelvo en 30min, ¿me esperáis?
-Supongo que sí.-le contestó Breena mientras el sátiro ya se alejaba de vuelta por donde había venido.
-Pues mientras esperamos, voy a mojarme un poquito los pies y el pelo, que ya es horita.-dijo Escorpio volviendo a meterse en el río. Los demás la siguieron.

-Elanor, ¿estás bien?-le preguntó Nantan.
La chica no se había movido del sitio, y llevaba todo el día rara, taciturna.
-¿Jm? Ah, no te preocupes, estoy bien.
-A mí no me des largas, no cuela.-dijo el chico sentándose a su lado.
-Solo estaba pensando. Soñando despierta, más bien. No te preocupes, Nantan.-contestó ella sonriéndole. Pero él no se la tragó.
-Eres muy soñadora.
-Mi padre decía que demasiado.
-Cuéntame, ¿qué soñabas? ¿En qué pensabas?
-Nah, nada importante. “Persigue tus sueños.” Eso es lo que siempre dice mi madre.
-Todos vemos como sueñas despierta, tanto sueños preciosos como pesadillas, porque no me creo que hoy estés pensando en cosas buenas, Elanor. Sueñas con las estrellas, pero también con la luna y el sol; sueñas con volar pero también con nadar por las profundidades; sueñas con salvar la Ciudad, pero también con no haber emprendido este viaje. Sueñas con conocer el pasado pero no quieres conocer el presente, y menos aún el futuro. Y no le cuentas a nadie tus sueños.
-Digamos que… que me da miedo, que no quiero que vosotros también estéis mal por mi culpa.
-Solo te pido una cosa, Elanor: déjame soñar contigo.
-No… no sabes lo que dices.
-Sí lo sé-le contestó él cogiéndola de la mano- quiero ayudarte y hacerte feliz.
-¡Hey, vosotros!-les grito Hassio desde lejos.-¿Vais a venir o nos vamos nosotros?
-Vamos, Nantan.-dijo Elanor sonriéndole y levantándose- Luego hablamos, ¿vale? Tenemos el final de esta conversación pendiente.

Pero durante todo el camino que hicieron guiados por Giot, Elanor no le soltó la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada